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06/06/2018 -  tiempo  2' 4" - 155 Visitas Ignacio Arce también lo hizo en Tucumán y logró el ascenso a Primera División con San Martín Nacho, el arquero de los ascensos
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El golero paranaense alcanzó su tercer pasaporte a la siguiente categoría y lo llamativo es que lo hizo con los mismos colores: rojo y blanco. Ascendió a Primera con Unión de Santa Fe, al Nacional B con Atlético Paraná y ahora llegó a la Superliga con San Martín de Tucumán. De muy pibe viajaba solo para entrenar y tener su chance en el “Tatengue”. El sacrificio de sus comienzos, su carrera y su futuro incierto. El recorrido de un pibe que no para de ir para arriba. Pablo Rochi

Ignacio Arce recuerda muy bien aquellas tardes de frío en la que debía recorrer unos cuantos kilómetros para ponerse los guantes y revolcarse en el pasto en busca de los grandes sueños. Lo hizo una y otra vez, siempre con la idea de tener su chance para trascender.

Por aquel entonces, Nacho tenía tan solo 14 años, aunque suficiente condiciones como para haber sido reclutado por Unión de Santa Fe.

El nene se subía a la Zanella 50 de su papá para emprender el viaje a una nueva práctica. En esa ceremonia diaria escuchó mil veces la misma frase: “Agarrate fuerte, Nacho”. Quien manejaba esa moto cargada de ilusiones era Tonino Arce, aquel ex delantero que brillara en el club Universitario en décadas doras del fútbol paranaense y a quien el protagonista en cuestión no para de agradecerle por todo lo que hizo para poder practicar fútbol.

Nacho siempre fue un pibe obediente. Tal cual le pedía su padre, él se sujetaba bien fuerte. Sus brazos envolvían la cintura de Don Tonino y de ahí partían rumbo a la terminal de Paraná. En el bolso no iban muchas cosas. Un abrigo de más por las dudas, algo como masticar y engañar el hambre y muchas expectativas.
Calladito y sin muchas muecas, Ignacio se subía al Etacer y viajaba al otro lado del charco para volver a entrenar con los pibes de Unión.

Ignacio viajaba todos los días. No había mucho más que ganas y deseos: “Me acuerdo que el boleto costaba dos pesos con sesenta. Mi papá me daba siete pesos. Si sobraba algo, comprábamos facturas para el viaje de vuelta, después de la práctica", contó alguna vez.

Ese mismo pibe hoy tiene 26 años y una trayectoria marcada a fuego por aquellos días de frío y llovizna. Ahora Nacho ya tiene un nombre bien reconocido. Dejó de ser el hijo de Tonino y pasó a ser Ignacio Arce, el arquero que acaba de ascender con San Martín de Tucumán a Primera División, en lo que fue su tercer ascenso en su carrera. Lo había hecho con Unión en el 2011 y con Atlético Paraná al Nacional B en el 2014. El pibe ya es un hombre, aunque no deja de pensar en todo el esfuerzo que hizo junto a su familia para alcanzar este presente.


(Más información en la edición gráfica número 1079 de la revista ANALISIS del jueves 7 de junio de 2018)
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