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20/12/2017 -  tiempo  3' 39" - 1861 Visitas El reportaje impertinente a Sonia Fernández “Me hubiera encantado ser concertista de piano”
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El reportaje impertinente a Sonia Fernández.
Es una de las referentes de la televisión local. Fanática hincha de River, admitió que se enamoró perdidamente de un jugador de Boca. En estos días cumplió 30 años de profesión en la tele y recuerda para ANÁLISIS los momentos más destacados de su carrera. Habla de sus amigos y reconoce que hoy, luego de su divorcio, en su corazón hay amor.
Claudia Martínez

(Especial para ANÁLISIS)


Sonia es acelerada, ansiosa, es raro verla triste o llorosa. Sólo alguna vez, cuando la tristeza ganó su corazón, se encerró para llorar, para que nadie la viera.

Esta villaguayense, que es pura sonrisa, trabaja ya desde hace 30 años en la televisión local y forma parte de los pioneros en la pantalla chica entrerriana.

“Nací el 3 de febrero de 1966, en Villaguay, y a los 18 años ya me vine a Paraná, o sea que viví 17 años en mi ciudad”, comienza contado en unas de las oficinas de Canal 9.

Sonia viaja cada 15 días a ver a su familia, pero le cuesta horrores decir que vive en la capital provincial. “Me siento de punta a punta villaguayense”, dice casi emocionada. “Después ya viví, aunque me cueste decirlo, acá en Paraná”, relata.

Cuando llegó, sus padres la instalaron en el famoso pensionado Santa María donde está hoy la Universidad Católica. “Era un pensionado católico de monjas donde viví dos años. Después del tercer año, mis papás y los padres de Mónica David nos dejaron irnos a vivir una casa que estaba en calle Córdoba, donde hay hoy una fotocopiadora. Ahí vivíamos con Mónica David, (hoy reconocida profesora de historia) con Albi Lapalma (psicopedagoga) y Analía Winkelman”, recuerda.

Al lado había una pensión, sólo pared de por medio, que albergaba un grupo de estudiantes de distintos puntos de la provincia que luego, con el tiempo, se transformarían en profesionales de la comunicación y funcionarios políticos, que dejaron su huella en la provincia: Martín Fabre, Víctor Priggioni, Luis Bichi Alem, Toti Banegas, Sergio Cristani, Víctor Sartori, Omar Toledo y Rubén Wagner.

“Con algunos de ellos empezamos la facultad y luego se convirtieron en mis amigos de toda la vida. Después de vivir ahí, me casé y me fui a vivir a calle Colón… ya vivía ahí en realidad. En 1994 me fui a vivir a la calle donde vivo ahora. Amé calle Colón entre Corrientes y San Juan, eran como un departamento interno de don Valentinuz. Al lado estaba la carnicería de don Damonte, papá del Toto Damonte, hoy secretario de Redacción del Diario Uno”, agrega como para dar cuenta del derrotero de sus mudanzas y las casas en las que vivió. Cada barrio tiene su recuerdo, su color y su olor para ella.

Se casó en el año ´90 y se divorció. Legalmente casada y legalmente divorciada. “Yo fui muy feliz estando casada, nobleza obliga siempre lo digo, que la pareja no haya andado son las cosas de la vida, son proyectos de vida, tal vez lo que uno quería no era lo que quería el otro”.

—Hoy, divorciada, ¿te arrepentís de algo?
—No quise tener hijos porque siempre priorizaba la profesión. Nunca tuve la idea de ser mamá y ahora que lo pienso creo que no tengo instinto maternal. Al principio era medio terrible, mi ex esposo tiene que haber sufrido el hecho de no tener un bebe, o quererlo y que la sociedad te lo demandara, como un mandato. Pero muchos años después me puse a pensar por qué. Cuando yo era chiquita ni siquiera jugaba a la mamá; jugaba a la maestra (se ríe). Te juro por Dios. Los ponía en fila y les enseñaba. He pasado por situaciones de amigas, intento ponerme en su lugar, porque te digo la verdad: nunca lo sufrí. Y después que me separé pasaron varios años y hoy puedo decirlo, porque antes me daba mucha vergüenza decir que no tengo instinto maternal. Me acuerdo que estaba en al patio de casa y les pedí perdón a mis viejos porque no los hice abuelos. Papá y mamá nunca me hicieron sentir mal. Soy hija única, pero nunca sentí esa necesidad y no la siento al día de hoy. Tengo una relación de amistad con los chicos, no me sale ser maternal. Creo que en el fondo no he madurado. El estar en pareja me hubiera demandado tener una mayor dedicación a mi pareja y yo creo que fue en un error en el matrimonio en una etapa donde la profesión era fundamental.


(Más información en la edición gráfica número 1073 de la revista ANALISIS del jueves 21 de diciembre de 2017)
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