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05/07/2017 -  tiempo  6' 17" - 184 Visitas ¡Teléfono en la Redacción! Marcha atrás, ¿a todo motor?
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Diez listas en el peronismo entrerriano sin que nadie pueda explicar si es porque Bordet no conduce o porque no le importa. ¿Qué es peor: creer que los ajustadores puedan ser la salida frente a los corruptos o creer que los corruptos puedan ser la salida frente a los ajustadores? El gobierno se empeña en dar marcha atrás, pero no en todas las medidas. Precisamente, muchas que avanzan a todo motor son para ir para atrás, muy para atrás. Y mientras algunos gritan tanto que nadie los escucha; otros callan. ¿No es hora de levantar la voz, en especial quienes los votaron o quienes integran la coalición gobernante? Por A.S.

—¿Diez listas? ¡Nah! Eso es un chiste, ¿nocierto?
—Buen día, primero. ¿O dormimos juntos?
—Ni Dios permita.
—¿Se va a poner homofóbico a esta altura?
—Para nada. Pero uste´ no es mi tipo.
—Ah, qué gracioso.
—Gracioso es Urribarri. O Busti. O no sé quién es el autor intelectual de este castigo que el electorado entrerriano tendrá que sufrir en agosto. ¡Diez listas!
—Quince, no se olvide que hay otras fuerzas además del peronismo.
—Ya sé, ya sé. Pero el interés estará ahí, ¿no?
—¿Le parece? A mí más bien se me ocurre que ni eso le pondrá un poco de interés a estas PASO.
—Hablando en serio, ¿escuchó alguna explicación razonable de por qué hay diez listas, casi todas encabezadas por desconocidos, en la interna del PJ?
—¿Desconocidos?
—Y sí. Sacando a Alasino y a la lista oficial, los demás son ignotos. Salvo el diputado Barreto, que ahora se hizo un poco más conocido por no ir nunca a trabajar. De nuevo, ¿escuchó alguna explicación razonable?
—No busqué mucho, la verdá. Pero me parece que hay dos posibilidades: o esto le sirve al gobernador Bordet y a su principal aliado, Urribarri, de alguna extraña manera que no alcanza a quedar clara; o Bordet decidió no conducir, lo cual sería peligroso para él mismo, sobre todo cuando los Urribarri siguen manejando, nada menos, que el presupuesto y la policía, que en Entre Ríos es como mucho para una sola persona.
—Muy raro. ¿De qué le serviría?
—Ni idea. ¿Para hacer creer que es democrático? ¿Para anular a las listas opositoras por fuera del PJ y apostar a que en octubre queden solo dos, el PJ y Cambiemos? ¿Para tener un triunfo contundente y mostrar que es él quien conduce? ¿Para que quede patente que esos candidatos, que pidieron para bajarse mucho más de lo que pueden conseguir, entiendan que ya no sirve hacer ese jueguito en la política entrerriana actual? No sé. No está claro. Tampoco está claro de dónde salen tantas listas y tan a último momento.
—Hmmm. Todo muy vidrioso. Lo único que parece claro es que Entre Ríos, a diferencia de otros lugares, sí usa las PASO. Porque además hay tres listas en Cambiemos, no se olvide.
—Cierto. Igual, eso no le interesa a nadie. La sociedad está en otra. Le importa más el aumento de la nafta que las elecciones de este año. La mayor parte siente que no le cambia la vida por votar diputados. Y recuerde que en Entre Ríos es lo único que se elige. De hecho, los ve en las redes a los fanáticos de ambos lados y todos están mucho más interesados en lo que pasa en la provincia de Buenos Aires que lo que tienen frente a sus narices.
—Sí. Igual me parece que la mayor parte de la ciudadanía cree tener claro cuál puede ser nuestro peor problema en estos momentos.
—¿Y cuál sería, según usté?
—Nuestro peor problema sería creer que los corruptos puedan ser la salida frente a los ajustadores.
—Ah. ¿Y usté cree que la mayoría de la gente siente eso?
—Estoy seguro. Por eso lo de los tres tercios en la provincia de Buenos Aires.
—Usté dice que por eso hay un rechazo tan grande a la figura de la ex Presidenta.
—Sin duda.
—Sin embargo a mí me parece que hay mucha gente que se va dando cuenta de que nuestro principal problema es a la inversa.
—¿Cómo sería eso?
—Que nuestro peor problema fue creer que los ajustadores puedan ser la salida frente a los corruptos.
—Bueno, eso es lo que decidieron nuestros compatriotas.
—No en todos lados. Acá en Entre Ríos, no.
—Cierto. Pero quizás porque ve a los corruptos no tan corruptos.
—O porque los corruptos pusieron como gobernador a un ajustador. Muchos se reconvierten a medida que los tiempos cambian.
—También puede ser. Hay un indicador para detectar eso.
—¿Sí? ¿Cuál?
—“No hablemos más del pasado”.
—Ah, jaja. Esa muletilla, ¡seguro! y más en campaña. Pero ojo, porque en eso coinciden todos.
—¿Todos quiénes?
—Todos: los oportunistas sin ideología, los reaccionarios de distinto pelaje, los corruptos, los ajustadores. Todos. Todos los que tienen, como diría Borges, “algo que reprocharse”. Los K no quieren hablar del pasado reciente. Los macristas, no quieren hablar más de la dictadura. Los oportunistas de uno y otro lado no quieren recordar qué estaban haciendo poco tiempo atrás. En eso coinciden. Alcoyana-alcoyana.
—Igual, no van a tener suerte. Estamos en la Argentina, che. Acá discutimos de qué color era verdaderamente la bandera de Belgrano, qué Congreso declaró primero la Independencia y si el Padre de la Patria era o no un pedófilo los primeros cinco años de su matrimonio con esa nena, Remeditos.
—Tiene razón.
—Bueno, pero yo quería preguntarle por otra cosa.
—A ver.
—¿No le parece que el Gobierno nacional ya debería asumir como slogan uno que sea un poco más fiel a sus más profundas inspiraciones?
—¿De qué habla? ¿Cuál sería ese slogan?
—“Marcha atrás”.
—Ah, sí, ya veo adónde va.
—¿Adónde voy?
—A la cantidad de medidas en las que el oficialismo tuvo que recalcular su anuncio original y dar un paso atrás, lo que ha dado pie al chiste de que las únicas buenas noticias que da el Gobierno de Mauricio Macri son las rectificaciones de sus propios anuncios.
—¿Y le parece que no? Mire la lista, provisoria nomás: la designación por decreto de dos jueces en la Corte Suprema, el aumento de tarifas sin audiencias públicas, el patinazo respecto del reclamo de soberanía por las Islas Malvinas, la modificación por decreto en la ley de ART, la condonación a la millonaria deuda del Grupo Macri por el Correo Argentino, la reformulación en el cálculo de la movilidad en las jubilaciones, la modificación del 24 de marzo como feriado fijo, la adjudicación de rutas aéreas a Avianca, la baja masiva en las pensiones por discapacidad…
—Y son algunas nomás. La lista completa es incontable. Pero hay otras disposiciones “marcha atrás” que se concretaron sin tanta controversia, y en algunos casos, con la connivencia o el silencio de las principales fuerzas opositoras de la Argentina. O en el mejor de los casos, con alguna tibia objeción.
—¿Cómo cuáles?
—La supresión de gravámenes a las mineras y otros productos primarios, la reducción de alícuotas a productos suntuarios, como los autos de alta gama (de 50% a 20% y desde escalas más altas), el endeudamiento creciente y cada vez más preocupante.
—Ah, pero esas son medidas “marcha atrás” en otro sentido.
—Claro. Mucho más profundo. No se trata de cuestiones menores o de mero interés intelectual. Vea, por ejemplo, el caso de las mineras y su impacto social y ambiental. En los últimos años, y no porque el Gobierno anterior lo favoreciera, más bien todo lo contrario, el avance en la conciencia social sobre las problemáticas ambientales y la lucha de las Asambleas en todo el país habían logrado que se comenzara a discutir cómo se debe resolver ese tipo de conflictos.
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