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05/07/2017 -  tiempo  2' 6" - 142 Visitas La situación de un barrio paranaense producto de la desidia gobernante Más de tres meses viviendo entre materia fecal
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“Vivimos como chanchos”, lamentó una vecina del barrio Capibá.
“Vivimos como chanchos”, lamentó una vecina del barrio Capibá. Es madre y varios de sus hijos tienen problemas de infecciones y descomposturas. Su realidad es similar a la de casi todos los gurises del barrio. Unas 200familias del Capibá sufren el peor abandono y desprecio de la clase política gobernante. Hace tiempo que la calle 924 –la principal del barrio- es un corredero de excremento humano, pero hace tres meses empeoró: están rotas las dos bombas elevadoras que se encargan de llevar los desechos de la zona a otro lugar y todo queda a la intemperie de Avenida Zanni. Esto afectó también a unas 20 familias del barrio de empleados de comercio que está ubicado en la vereda de enfrente. La resistencia de un barrio que padece las peores consecuencias del capitalismo en manos de la dirigencia que gobierna. Por Juan Cruz Butvilofsky

Se acercan tiempos de elecciones y el barrio Capibá solía ser uno de los lugares favoritos del ahora intendente de Paraná, Sergio Varisco, en tiempos de la campaña que lo llevó a ser presidente municipal. “Yo ahora lo lamento, pero fui a un acto de Varisco cuando estaba de campaña. Nos prometió cloacas, iluminación, recolección de residuos, incluso nos prometió asfalto”, relató un vecino.

Sin embargo no es exclusividad de Varisco la utilización del barrio para fines electorales con promesas incumplidas. Blanca Osuna tampoco hizo mucho por la realidad del Capibá. De hecho, molesta por una manifestación en la puerta de la Municipalidad, mandó a avisar a la vecinal que no iba a colaborar más con el barrio por sus malos modos de manejarse. Como si la responsabilidad de la clase política fuese más bien un acto de beneficencia en la cual el beneficiario decide si colaborar o no.

La consecuencia de este tipo de políticas son unas 200 familias que viven en condiciones que no merece ningún ser humano. “A mí me duele que digan que queremos vivir así. Yo quiero a este barrio porque es lo único que pude conseguir con mi esfuerzo y trabajo, pero no merecemos vivir así. Cuando dicen que estamos así porque queremos es porque no conocen el esfuerzo que uno hizo para tener un lugar propio”, explicó un vecino en la recorrida que hizo Revista ANALISIS por el barrio.

Quizá la característica que describe al máximo la situación entre por el sentido del olfato. El olor del lugar es fiel descripción de las acciones políticas de la clase dirigente de esta ciudad en los últimos tiempos. Hace tres meses que se rompieron las dos bombas elevadoras que deben trasladar los residuos humanos de los habitantes del barrio de empleados de comercio hacia otra zona. Como no funcionan, se desbordaron las improvisadas cloacas y el excremento copó casi dos cuadras de Avenida Zanni donde viven unas 20 familias de ese barrio. Ante la lluvia o el habitual uso de agua por parte de los vecinos, la calle 924 se inunda de caca. Ése es el habitual escenario de las cachadas, escondidas o picaditos de los gurises del barrio Capibá.


(Más información en la edición gráfica número 1062 de la revista ANALISIS del 6 de julio de 2017)
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