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09/01/2018 -  tiempo  3' 52" - 2139 Visitas Columna de opinión Los tres reyes vagos
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La opulenta chacra de Balcedo, ubicada entre Piriápolis y Punta del Este.
En el teclado de la PC, sólo dos letras separan la V y la M. Podría pensarse en un error en el título, pero no lo es. Tampoco se trata de difamar a quienes viajaron desde Oriente sobre sendos camellos y guiados por una estrella, hasta el pesebre donde naciera Jesús de Nazaret. Aunque muchos historiadores descartan que hayan sido reyes y menos aún magos, lo cierto es que Gaspar, Melchor y Baltasar siguen formando parte de un suceso dos veces milenario. Cada uno portaba un obsequio (oro, incienso y mirra) y su celebridad se mantiene intacta en todo el mundo. El 6 de enero la inocencia infantil repite el ritual que termina con regalos posados sobre sus zapatos. Hasta aquí la breve semblanza sobre este hecho que nunca podrá ser escindido de la llegada al mundo del Niño Dios. Pero nuestro afán muy lejos está de endilgarles a estos empedernidos viajeros la tan dura como injusta condición de “vagos”. En realidad cuando nos referimos a los Tres Reyes Vagos, lo hacemos respecto de tres sindicalistas que vivían como reyes y como vagos, sostenidos en millonarias sumas provenientes del delito. No portan incienso ni mirra, pero sí papel moneda nacional y también de color verde americano provistos por la corrupción.. A pocos días de la llegada de los camellos, el tercero de estos “humildes” y “esforzados” dirigentes gremiales, adoradores del Dios Dinero, cayó en poder de efectivos policiales. La única estrella que siempre los guió se llama Corrupción. Son Reyes Vagos y su “estrella” se apagó. Por Luis María Serroels
(Especial para ANALISIS DIGITAL)


La historia política y sindical de nuestro país de las últimas décadas, está plagada de hechos trágicos (durante el setentismo proliferaron en el sindicalismo sangrientos enfrentamientos fratricidas por disputas de poder, dejando demasiados muertos y situando los atentados en un plano casi de fenómenos corrientes.

La apetencia insaciable por ocupar lugares privilegiados, alentó choques criminales y confrontar ideas para asumir un cargo al frente de un sindicato, no se concebía sin dirimir fuerzas bajo el signo de la violencia.

Pero también históricamente se ha dudado de la legitimidad del patrimonio de ciertos dirigentes cuya magnitud está a años luz de conciliarse con actividades transparentes. El disenso no se resolvía dentro de una urna, sino con el lenguaje del trotyl, la molotov, la 9 milímetros o el secuestro. La “patota” reinaba sin tropiezos ni dificultades.

Los tiempos fueron pasando pero la desconfianza permanece, más allá de que existen muchos dirigentes probos y visionarios. Las disputas cambian de protagonistas y modos de conducta, donde la presión y actitudes extorsivas buscan poner en jaque a las autoridades legalmente constituídas.

Sería cínico negar que dentro de ciertos gremios se tejen y nacen maniobras reñidas con el código penal. No deja de ser urticante que haya dirigentes logren prorrogar largamente sus mandatos. Hay quienes han alcanzado varias décadas en el poder (entre 21 y 30 años).

Entre los “decanos” atornillados al sillón mayor se menciona a Hugo Moyano, Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Rodolfo Daer, Luis Barrionuevo, Julio Piumato y el más añejo dirigente en la historia sindical argentina, Ramón Baldassini (telepostales), con 55 años ininterrumpidos.

En 2017 y en el joven 2018, se produjeron tres casos de dirigentes enriquecidos ilícitamente, que poseían el don de engañar a sus afiliados haciéndoles creer que su única ambición era defender los intereses del conjunto, cuando en realidad se trataba de preservar sus riquezas personales y darse una vida cargada de suntuosidad y bienestar propia de un magnate (son tres Reyes Vagos caídos en dsgracia). ¿Qué ocurriría si se invitara a los popes del sindicalismo a presentar en forma voluntaria y espontánea sus declaraciones juradas de bienes y orígenes de sus recursos? ¿quiénes se molestarían?

El inoxidable Hugo Moyano reflexionó que “la reelección indefinida de los dirigentes sindicales se tiene que modificar” (en realidad la honestidad se debe conservar ya sea durante un período o en varios consecutivos, si es que se tiene arraigado el valor de la decencia).

En 2017 fue a parar a la cárcel Omar “Caballo” Suárez (Secretario General del Sindicato Obreros Marítimos Unidos) por malversación de fondos del gremio, ser jefe de una asociación ilícita y extorsionar a empresarios navieros. Y además Juan Pablo “Pata” Medina (titular de UOCRA-La Plata) por extorsión y asociación ilícita.

En tanto en este 2018 se lo detuvo en Punta del Este (Uruguay) al bonaerense Marcelo Balcedo, Secretario General del Sindicato de Obreros y Empleados del Ministerio de Educación (SOEME) y dueño de un diario platense. Se le imputa lavado de dinero, vaciamiento y sustracción de fondos del gremio por unos 53 millones de pesos.

En su impresionante mansión en suelo charrúa ocultaba armas de fuego de grueso calibre. Su patrimonio incluye inmuebles por muchos millones de pesos y para sus idas y venidas cruzando el río Uruguay habría invertido en aeronaves privadas unos 2 millones de pesos.

Este sábado pasaron los auténticos Reyes Magos. Si se hubiera tratado de los tres Reyes Vagos –cuya única magia consistió en cambiar camellos por vehículos de altísima gama y fingir honestidad para hacerse de dinero ajeno sin mucho esfuerzo- habría que espiarlos para que no se lleven los zapatos de los chicos.

De todas maneras, lo principal es ver hoy rostros infantiles felices y sonrientes que nos llenan de gozo y retrotraen a nuestra lejana y tierna niñez.




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