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10/01/2017 -  tiempo  8' 6" - 891 Visitas Habrá presentaciones en Fiscalía Denuncian abuso por parte de un grupo policial de elite que estuvo en General Campos durante la Fiesta del Taipero
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Las autoridades municipales aseguran que no pidieron ese tipo de “servicio”.
Ignacio Raff, periodista de General Campos que se desempeña en los medios locales RadioLibre e Infolibre.com.ar, denunció una serie de hechos violentos por parte de un grupo policial de elite en contra suyo y de sus hijos menores de edad, el domingo por la noche, durante la Fiesta Provincial del Taipero. Según relató a ANÁLISIS DIGITAL, ese mismo sábado, un día antes de sufrir lo que calificó como “abuso de poder”, acontecieron hechos similares contra otro ciudadano, un hombre de San Salvador. “Desde la Municipalidad me aseguran que ellos no solicitaron un ‘servicio’ así. Hay que imaginar qué tipo de asistencia policial necesita General Campos durante su fiesta, a la que asisten lugareños y lo máximo que puede llegar a pasar es algún inconveniente de polleras”, graficó. Además, Raff adelantó que presentará junto al habitante de San Salvador una denuncia en Fiscalía por lo sucedido. “A mí y mis hijos nos maltrataron por una supuesta infracción de tránsito. Fue muy agresivo. Exhibieron armas de fuego y mientras me hicieron bajar de mi vehículo, apuntaban a mis hijos”, asentó. De ANÁLISIS DIGITAL

Raff contó a este medio que para la Fiesta, generalmente desde el municipio hacen “un pedido de 10 efectivos y la Policía te pone algo de apoyo local o como máximo algún apoyo de San Salvador. Esta es una fiesta que no complica la situación, más allá de alguna pelea de pollera, nada del otro mundo, nunca pasa a mayores”. “Me llama poderosamente la atención que aparezca un grupo de este tipo y no sabemos a quién se le ocurre pedirlo. Sí estoy seguro que no fue una solicitud ni del intendente ni de la secretaria de Gobierno, hay que ubicarse en la idiosincrasia de este pueblo y su fiesta a la que asiste gente de las colonias, de otros pueblos chicos. Entonces llama la atención esta situación”, reiteró y agregó: “Yo creo que acá hay que mirar a la autoridad policial, al jefe departamental de San Salvador. Porque acá en General Campos ni siquiera es comisaría, es como un destacamento lo que hay”, apuntó. Además, Raff relató que tras lo sucedido con él y sus hijos, habló con el comisario local, quien prometió soluciones y pidió disculpas. “Me dijo que no tenía nada que ver con ellos”, acotó.

“Después, en la fiesta me enteré que había muchos más casos, inclusive el acontecimiento con el chico que llevamos a la radio y comentamos en la página”, asentó el periodista, en referencia al ciudadano de San Salvador, a quien el grupo parapolicial habría confundido con otra persona y además de agredirlo físicamente lo retuvieron varias horas en la comisaría junto a su hijo menor de edad.

Raff y el hombre de San Salvador presentarán sus dos denuncias en conjunto en la Fiscalía de San Salvador. “También vamos a ver si aparece alguna otra denuncia, porque según cuenta la gente de General Campos, los hechos fueron cuatro o cinco”, señaló y seguidamente recordó cómo fue la situación que vivió con sus hijos: “Me adujeron alguna infracción de tránsito. Me hicieron parar y bajar. Ellos descendieron del patrullero portando itacas. Yo tenía a los dos chicos menores de edad arriba de la camioneta. Uno de los policías me gritaba y amenazaba delante de los nenes portando armas. No venía esas itacas largas desde 2000 más o menos”.

A continuación, se transcribe completo el relato de Ignacio Raff, publicado en Infolibre.com.ar.

“Cuando e abuso es un hobby

No es normal que desde este medio se hagan denuncias públicas de parte de los editores, pero cuando la situación supera el entendimiento es necesario dar a conocer el accionar de un grupo especial que se desempeño en la localidad de General Campos el fin de semana pasado, con la excusa de impartir seguridad por el festejo local.

Por Ignacio Raff

En La Mañana de la Radio del día lunes, un ciudadano de San Salvador pidió efectuar un reclamo sobre el accionar de un “grupo policial de elite” que lo atacó cuando estacionaba su moto con su hijo menor de edad en el momento de arribar a la Fiesta del Taipero el sábado por la noche.

Según lo expresó Juan Carlos Ortiz, el sábado por la noche, con la intención de asistir al festejo camposeño, arribó a la localidad de General Campos con su hijo menor de edad (17 años), quien lo acompañaba en su motocicleta y un amigo que iba en otro motovehículo.

Al querer poner los seguros de las motos luego de haberlas estacionado, siente una patada por detrás, que luego se convierte en una golpiza por parte de un oficial que vestía ropa de elite, quien luego de meterle un fuerte rodillazo en los riñones y de pegarle un puñetazo (que mas tarde sería cotejado por personal del hospital de General Campos), lo deriva a la comisaría de la localidad bajo la orden de “llevenlo que este es quien tiene pedido de captura”.

El hecho finalizó catorce horas después (según el relato de Ortiz), cuando en la comisaría de San Salvador lo dejan en libertad luego de intentar hacerle firmar un acta “que no condecía con lo sucedido”.

“Yo no había tomado nada, ni había realizado ningún disturbio. Solamente estaba atando las motos cuando recibí los golpes”, expresó Ortiz en una entrevista en LibreRadio 92.3.

Lo curioso es que cuando queda en libertad, le entregan papeles que no le pertenecían a él y esto levanta la sospecha de que se han equivocado de persona, en alusión al comentario sobre otro motociclista que habría arrojado a la cara del oficial los papeles de su motovehículo y se habría dado a la fuga.

Abuso de autoridad a un periodista

La historia no termina allí dado que el domingo, momentos antes de comenzar la segunda noche del Taipero, me dirigía con mis hijos y un amigo hacia el predio por Avenida Tratado del Pilar, en la cual me encontré con un móvil policial que circulaba por el centro de la calle obstaculizando el paso.

Dado a que el festival estaba por comenzar y que me disponía a cumplir mi rol como coordinador de escenario, además de tomar imágenes para nuestros medios de comunicación (LibreRadio e Infolibre.com.ar), le solicité por medio de señas de luces el paso, el cual no cedieron hasta doblar la esquina.

Al poder avanzar con mi vehículo, acerqué a mi amigo hasta su casa (que estaba de paso a la fiesta), y luego inicié mi marcha, viendo si que el patrullero al cual había adelantado se dirigía en el mismo sentido cuadras atrás con las balizas prendidas.

Dado que siempre se encuentran en esa situación no le di mayor importancia, hasta doblar la esquina por calle Tomas de Rocamora, momento en que me aparean y me hacen sonar la sirena pidiéndome que me estacione, orden que acaté automáticamente.

Desde ese momento comenzó la pesadilla.

Oficiales vestidos con ropas de elite y sin placas identificatorias bajaron del vehículo con carabinas dirigidos por un efectivo calvo de tez blanca, quien portaba una pistola en su mano derecha y al grito de “apagá la camioneta y bajáte hijo de puta”, me sorprende con su accionar.

Por supuesto, automáticamente me bajé de mi vehículo en el que iba acompañado por mis hijos de 9 y 12 años, quienes en ese primer momento fueron apuntados por la carabina de uno de los efectivos que descendió del patrullero.

Pensando en que seguramente habría alguna equivocación, por el procedimiento inusual, me dirijo al oficial preguntando cual sería el delito cometido y me empuja hacia la camioneta pidiéndome que coloque mis manos sobre el vehículo y gritándome incesantemente.

Recién ahí me di cuenta que éramos víctimas de un abuso desmensurado de poder, ya que: a quien se le ocurriría provocar semejante operativo con una persona que se dirigía por General Campos en una camioneta modelo 63 con sus dos hijos menores de edad y portando la remera del medio de comunicación?

Cuando el oficial se comienza a calmar (ya que se notaban sus ojos inyectados y vidriosos y un enfurecimiento inusual), vuelvo a insistirle sobre la falta y responde diciendo que tenemos que esperar que el personal de tránsito se presente para realizar la multa.

Luego de llegado el personal de tránsito municipal, solicité el nombre de dicho oficial, el que figurará en la denuncia correspondiente.

Lo demás fue el terror mismo… mi hijo menor en un ataque de nervios llorando por una hora, el ataque innecesario psicológico hacia dos menores de edad y hacia mi persona, los improperios y el abuso de autoridad.

Idénticos detalles de la denuncia de Ortiz y de muchas otras (que según comentarios) ocurrieron en el fin de semana en la tranquila localidad camposeña.

Alguien, obviamente, debió ser el genio que se le ocurrió pedir semejante apoyo para una localidad de 4000 habitantes, que recibe suma similar en sus festejos y que nunca ha pasado a mayores ya que la comisaría local siempre supo mantener la seguridad del evento.

Al llegar al lugar donde se realizaba la fiesta, consulto con la Secretaria de Gobierno Municipal para saber si habían pedido desde el municipio este refuerzo, cuestión que me negó rotundamente afirmándome que como siempre se hizo el pedido de 10 efectivos que por años supieron mantener la seguridad del predio.

No me queda más que rabia, que el derrumbe de mis enseñanzas a mis niños queriendo inculcarles que la policía está para cuidarnos y los gritos de mi hijo menor sin saber que era lo que ocurría, que la amenaza chocante de quienes creyéndose todopoderosos no se dan cuenta que son los responsables del odio de la comunidad y los principales generadores del miedo de la sociedad hacia esa “maldita policía”, que en vez de cuidarnos pretende domesticarnos cual animales a través de la fuerza bruta y el abuso total.

Es una lástima que hayamos llegado a esto y que los responsables de esta situación no den la cara, lamentándose cuando ocurren los hechos de abuso justificando su accionar…”
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