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30/08/2016 -  tiempo  1' 57" - 12216 Visitas Carta de lectores El propósito del Evangelio de Jesucristo
El propósito del Evangelio de Jesucristo es bendecir al ser humano para que se aparte de toda injusticia. Esta bendición abarca: 1) La salud. Por eso Jesucristo sanaba a los enfermos. Nunca, jamás, los apóstoles enseñaron la autoflagelación, ni el vivir encerrados en un monasterio. Todo maltrato del cuerpo, sin excepción, es contrario al pensamiento cristiano. Precisamente, hoy más que nunca la gente necesita recuperar la salud tanto física como mental y/o espiritual. La costumbre del sufrimiento autoinfligido es un producto del oscurantismo y de la ignorancia de la Edad Media. El propósito del Evangelio de Jesucristo es:

2) Las relaciones interpersonales. Jesús enseñó el amor al prójimo y con sus discípulos vivió y enseñó a vivir en sociedad. Proclamó el perdón y el arrepentimiento para sanar las relaciones, partiendo desde la familia.

3) El aspecto económico. Jesús enseñó la necesidad de prosperar, tener un trabajo digno para el sustento diario y la ayuda a los más necesitados. Muchos de estos conceptos fueron puestos a la luz por medio de los reformadores. Pero hoy en día hay muchos ciegos que no quieren ver, manteniendo conceptos, tradiciones y costumbres “religiosas”, que llevan a muchos a una frustración y sufrimiento innecesarios en sus vidas. Como dijo Jesucristo: “Si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo”.

En relación con las mujeres que deciden enclaustrarse pensando que esto es un “llamado de Dios”, nada más alejado de la verdad del Evangelio. En contraste con esta situación, quiero mencionar un hecho histórico protagonizado por Martín Lutero, que fue un verdadero símbolo de libertad: la liberación de 12 monjas de un convento, entre las cuales estaba su futura esposa, Catalina von Bora, que luego del fallecimiento de su madre -siendo muy pequeña- había sido obligada por su padre y su madrastra a entrar en dicho convento.

Cuando la jerarquía de la Iglesia Católica rechazó la reforma protestante, por no perder su poder económico y político, se condenó a sí misma y perdió la posibilidad de ofrecer un real cambio de vida al hombre.

Como no hay nada peor que la indiferencia, quiero expresar parte de mi pensamiento con respecto a los hechos sucedidos en la localidad de Nogoyá, ya que varias personas consultadas por el periodismo -como por ejemplo sacerdotes-, en vez de arrojar luz sobre el tema, sólo expresaron confusas ideas que no ayudan en nada a que la gente recupere la fe y la esperanza en Dios y su Palabra.

Felipe J. Blanco. DNI 14.687.832. Docente de Escuelas Primarias y Secundarias. Pastor Evangélico perteneciente a la “Asociación Jesús te ama”, con sede principal en la ciudad de Concordia, E. Ríos.
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